La excelencia en los cultivos: agricultura de precisión

La agricultura de precisión es un concepto relativamente nuevo. Nace en EEUU a principios de los años 80, pero su importancia crece exponencialmente en los últimos años con la llegada de las nuevas tecnologías (sensores, GPS, drones…). El campo y los cultivos son dinámicos y están en constante cambio por ello es necesario analizar y entender todas esas variaciones y particularidades del entorno para ser capaces de proporcionar los insumos exactos para la optimización de las cosechas.

La aplicación de la tecnología más innovadora en todos los campos de la agricultura permite obtener  la información necesaria para entender las variaciones del suelo y los cultivos.

Para ser capaces de entender la variabilidad de la productividad de los sistemas agropecuarios deberemos analizar dos conceptos: La variabilidad espacial y temporal.

La heterogeneidad espacial está causada por distintos factores ambientales, entre los que se encuentra, el suelo (textura, profundidad, contenido de nitrógeno fósforo y potasio), malas hierbas, enfermedades. En este caso podemos emplear analizadores de nutrientes como IMACIMUS para conocer la composición del suelo, de la savia o de los nutrientes presentes en el agua de riego.

En cambio, la variación temporal se relaciona principalmente a diferencias en las condiciones climáticas entre años (granizo, sequía, lluvia, etc.) y a las prácticas de manejo y cultivo.

La aplicación exitosa de prácticas de Agricultura de Precisión aumenta la eficiencia de los procesos de producción y reduce costes mientras que reduce la contaminación

La agricultura de precisión consta de cuatro fases, la primera, es la adquisición de datos, posteriormente el análisis de estos datos y la toma de decisiones en relación a la información obtenida. Estas acciones pueden ser tanto preventivas (ej. adelantarse a plagas y enfermedades) o de gestión (ej. conocer cuánto y cuando hay que regar con el consiguiente ahorro) gracias a las previsiones y la mediciones.

La cuarta fase es la monitorización del rendimiento. El hecho de evaluar la producción, nuestras acciones y el rendimiento final, nos permite rectificar errores cometidos y conocer nuestros aciertos. Esto se es posible gracias a la monitorización continua que tenemos del cultivo y así medir el efecto inmediato y a largo plazo de nuestros actos. La capacidad de almacenar la información nos permite la comparación entre campañas.

El equipo IMACIMUS analizando in situ los nutrientes en muestra acuosa

En definitiva la agricultura de precisión implica un sistema cíclico de recolección de datos y los SIG (Sistemas de Información Geográfica) tienen un rol preponderante en la integración, interpretación y análisis de la información disponible. La información recolectada mediante las nuevas tecnologías nos permite evaluar con mayor precisión la densidad óptima de siembra.

Mediante sensores podemos estimar la cantidad adecuada de fertilizantes o de otros insumos necesarios, y predecir con más exactitud el rendimiento y la producción de los cultivos. Con IMACIMUS está va a ser una tarea sencilla y rápida.

IMACIMUS es el analizador de nutrientes más rápido y fiable del mercado gracias a su fórmula basada en la nanotecnología patentada por NT Sensors.

La agricultura de precisión es fundamental para un desarrollo sostenible del sector de la agricultura. Con estos nuevos sistemas productivos seremos capaces de garantizar una producción agrícola suficiente y sostenible.